¿Por qué dedicarte a la investigación? (y las 3 preguntas que te puedes hacer)

¿Por qué le estás dedicando tiempo y energía a algo tan exigente como investigar y escribir? ¿Por qué hacer un doctorado o seguir una trayectoria académica?

Aunque esta reflexión suele surgir en momentos de crisis, explorarla en cualquier momento puede revelarte cosas interesantes.

La vida en investigación tiene ventajas evidentes, pero también retos continuos que pueden hacernos cuestionar nuestra elección. ¿Es suficiente el amor por aprender? ¿Qué nos mantiene en este camino cuando las cosas se complican?

Escribir es difícil (experiencias reales escribiendo, o intentando)

Para contribuir a que dejemos de explicar nuestras dificultades con la escritura a nuestra falta de “dones” naturales (que por cierto, ¡qué cruel, y qué falsa interpretación esta!), les pregunté qué dificultades tenían, y cómo vivían el momento de escribir, a investigador+s de varias disciplinas dentro de las ciencias sociales y humanas, y en diferentes puntos de sus carreras profesionales.

NO estás sol+.

¿Es la Academia una camisa de fuerza?

La pregunta sobre si hacer investigación en la universidad es como llevar una camisa de fuerza surge repetidamente en conversaciones con investigador+s en diferentes etapas de su carrera.

El desencanto con la academia y sus dinámicas tiene dos orígenes principales:

1. La universidad como lugar de trabajo

2. La rigidez metodológica y relacional

Las universidades que reconozcan la necesidad de transformación serán las que mantengan su relevancia y atractivo para futur+s investigador+s.

La falacia de la objetividad en la escritura académica: entre el rigor y la presencia autoral

Explora la falacia de la objetividad en la escritura académica, cuestionando la creencia de que los textos deben ser completamente objetivos, libres de la presencia autoral. Se argumenta que la investigación es un proceso creativo y personal, donde el posicionamiento académico, basado en un criterio informado, enriquece el rigor y la transparencia, reconociendo la imposibilidad de la neutralidad total.

¡A descansar!

Te vas de vacaciones, y decides no llevarte el ordenador para no trabajar, pero te llevas dos libritos de teoría para adelantar un poco así sea de relax. Cuando vuelves a casa, los desempacas de la maleta sin haberlos abierto