Las IA generativas y la erosión de la confianza

Su director, al pedirle a Aurora que ponga el proceso en manos de una herramienta tecnológica, está asumiendo que le vale la pena dedicarle el poco tiempo que tiene para la investigación a aprender a usarla, a ceder la soberanía de sus elecciones al ser la herramientas la que elige puntos de información o “data points” según un criterio de plausibilidad estadística, y no “pensando”. Además, está diciéndole, en cierta forma, que deje de entrenarse, lo que le impedirá aprender a hacer lo que le está pidiendo a la máquina, en este caso, un marco teórico (recordemos que ella proyecta un futuro en la academia). Y todo esto, en vez de fortalecer su propio criterio como investigadora.

La metamorfosis de quien investiga

Esto de que el doctorado te cambia la identidad es algo que se sabe, e incluso se estudia. Se escribe bastante sobre los cambios identitarios con respecto a tu propia producción escrita, y sobre cómo pasas de ser estudiante de textos de otras personas, a ser autor/+ de tus textos. 

De lo que se habla menos, es sobre cómo nos cambia la identidad frente a todo el resto de cosas.

La censura y el futuro de la universidad

Una universidad que ocupa el lugar social y político que le corresponde debería posicionarse en contra del genocidio, y la defensa de los derechos humanos, del derecho a la libertad de expresión política, y de la libertad de estudiar lo que no funciona bien en la actualidad. Necesitamos una universidad que proteja las ciencias críticas y el ejercicio de la libertad de disenso.

El rol de la mentora que desenreda proyectos

La figura de la mentora no existía cuando yo comencé a hacer este trabajo hace 6 años y medio, al menos en la academia hispanohablante, y tampoco se hablaba tanto de que hubiera un problema con cómo estaban desenvolviéndose las carreras investigadoras. Poco a poco se comenzó a hablar de la crisis de la salud mental en las personas que dependen de la universidad y de su cultura laboral e institucional.

Pero ahora las cosas están cambiando.

3 claves para evitar vivir apagando fuegos

Uno de los focos que más trabajo es el contraste entre lo que planeamos hacer y lo que finalmente hacemos, y me interesa especialmente una de las grandes preocupaciones de las personas con las que trabajo, que es el aplazamiento (o procrastinación). 

Y un tema que investigo y me interesa un montón es por qué aplazamos tareas que son (a veces muy) importantes para nosotr+s. Si algo tiene verdadero valor en nuestras vidas y proyectos, ¿por qué no conseguimos ponernos manos a la obra? Y si pensamos que encima de todo vivimos con angustia cada día que pasa evitando comenzar las cosas que más nos importan, ¿por qué nos hacemos eso?