
Foto por Charles Deluvio
La investigación conectada con problemas complejos y multidimensionales frecuentemente requiere metodologías no ortodoxas, lo que en inglés podríamos llamar “messy methods“. Prefiero llamarlos “métodos ad hoc” –adecuados especialmente para un fin específico–, o diseños metodológicos ad hoc, que pueden ser cualitativos, cuantitativos o mixtos.
Según la filósofa de la ciencia Jutta Schickore, se tiene registro de la mención de problemas complejos en la literatura científica desde hace al menos 50 años. Ella escribe que la ciencia, aunque no lo parezca, siempre ha sido “desordenada”. Que la hagamos parecer ordenada y lógica al comunicarla responde a una mirada normativa –cómo debe ser la ciencia versus cómo se hace realmente–, y esto aumenta su credibilidad pública.
Es importante aclarar que no estoy sugiriendo que en investigación podamos hacer lo que queramos y llamarlo diseño metodológico. Ciertos principios siguen siendo fundamentales: la conexión abierta entre el problema y las formas de comprenderlo, la transparencia en el proceso, el rigor, la fiabilidad, y la validez, así como la capacidad de distanciarse de los propios prejuicios para incluir otras miradas. La ciencia continúa siendo un método valioso para explorar, entender, crear y solucionar problemas, aunque no sea el único.
Los diseños metodológicos ad hoc se vuelven necesarios en proyectos que involucran problemas complejos, multiperspectiva, interdisciplinares y multiactor/+s. Según Schickore, los problemas más interesantes en la ciencia actual “son complejos, urgentes, atraviesan varios campos de investigación, y necesitan la participación de personas no-científicas”. Incluso en investigaciones aparentemente directas, como encuestas o entrevistas, surgen contingencias imprevisibles (como el COVID), o problemas de acceso al campo que requieren de una creatividad metodológica.
L+s investigador+s con trayectorias interdisciplinares de forma orgánica conciben proyectos que requieren estrategias metodológicas hechas a medida. Además, si se nos pide originalidad y contribución al conocimiento, es lógico que busquemos visibilizar lo que no es evidente, lo que frecuentemente implica metodologías no convencionales, en todos los campos de la ciencia, y sobre todo de la ciencia aplicada a problemas conceptuales o prácticos.
El verdadero desafío aparece cuando los programas académicos o grupos de investigación no están preparados para propuestas metodológicas innovadoras. Esto refleja cuestiones de autoridad, donde diferentes personas actúan como “guardian+s” del rigor científico.
En mi experiencia, cuando logras articular que tu metodología, por poco convencional que parezca, ofrece una solución válida al problema y atiendes principios de rigor, raramente tu propuesta será rechazada. La clave está en abrir el proceso y demostrar que tus elecciones metodológicas son confiables.
En el video te lo explico con más detalle:
Referencias
Cresswell, John (2014). Research Design_ Qualitative, Quantitative, and Mixed Method Approaches-SAGE Publications (2013).pdf (p. 285). https://doi.org/10.2307/3152153
Schickore, Jutta (2020) Mess in Science and Wicked Problems. Perspectives on Science; 28 (4): 482–504. doi: https://doi.org/10.1162/posc_a_00348
“Este texto fue escrito por Nadia en formato de guión de video para su canal de YouTube, y adaptado al formato de blog por Claude.ai, con el siguiente prompt: “Hola! ¿Podemos trabajar en castellano? Soy una mentora de escritura académica y tengo un blog dirigido a investigador+s pre y post doctorales. Escribo con un tono ligero pero basado en investigación rigurosa, y uso lenguaje inclusivo usando el símbolo “+” para incluir a las personas de todos los géneros posibles. Necesito que transformes el guión de YouTube que usé para grabar un video, en un texto para mi blog. No saludo a quién me lee en el blog, a diferencia del guión de video. Gracias!”. A partir de ahí, editado por Nadia, y subido al blog por mi colaboradora.”