Conversar la investigación

Mikel se había dado cuenta de que su director de tesis no le estaba escuchando realmente en esos encuentros. De alguna manera, y seguramente haciendo lo mejor que puede con el tiempo y recursos de los que dispone, su director esperaba confirmar lo que ya sabía, hacer “check” a una tarea o una serie de tareas, y recomendar textos o acciones desconectadas de lo que Mikel realmente necesitaba y de la dirección que ya tenía su investigación.

¿Alguna vez has sentido esto de que la persona frente a ti no está realmente abierta a escucharte, sino más centrada en cumplir un protocolo, darte “tareas” por hacer?

Las IA generativas y la erosión de la confianza

Su director, al pedirle a Aurora que ponga el proceso en manos de una herramienta tecnológica, está asumiendo que le vale la pena dedicarle el poco tiempo que tiene para la investigación a aprender a usarla, a ceder la soberanía de sus elecciones al ser la herramientas la que elige puntos de información o “data points” según un criterio de plausibilidad estadística, y no “pensando”. Además, está diciéndole, en cierta forma, que deje de entrenarse, lo que le impedirá aprender a hacer lo que le está pidiendo a la máquina, en este caso, un marco teórico (recordemos que ella proyecta un futuro en la academia). Y todo esto, en vez de fortalecer su propio criterio como investigadora.

La metamorfosis de quien investiga

Esto de que el doctorado te cambia la identidad es algo que se sabe, e incluso se estudia. Se escribe bastante sobre los cambios identitarios con respecto a tu propia producción escrita, y sobre cómo pasas de ser estudiante de textos de otras personas, a ser autor/+ de tus textos. 

De lo que se habla menos, es sobre cómo nos cambia la identidad frente a todo el resto de cosas.

¿Es la Academia una camisa de fuerza?

La pregunta sobre si hacer investigación en la universidad es como llevar una camisa de fuerza surge repetidamente en conversaciones con investigador+s en diferentes etapas de su carrera.

El desencanto con la academia y sus dinámicas tiene dos orígenes principales:

1. La universidad como lugar de trabajo

2. La rigidez metodológica y relacional

Las universidades que reconozcan la necesidad de transformación serán las que mantengan su relevancia y atractivo para futur+s investigador+s.