
Foto por Daisy Schopman.
Van pasando los años, y ya vamos para 7 años y medio de esta mentoría. Y aunque va pasando el tiempo, me sigue llamando la atención algo que veo de forma repetitiva, como un patrón.
Y es que a pesar de que el trabajo de saltar de la investigación a la escritura, y escribir, no es (nada) fácil, sobre todo al principio, es muy común que sigamos esperando superar ese reto sin 1) formación, y 2) sin acompañamiento.
El clásico ejemplo en los libros que hablan sobre el desempeño experto de profesiones difíciles (te dejo dos ejemplos abajo, por si te interesa profundizar), es el caso de deportistas o músicos profesionales. En estos casos, se ha estudiado y describe el proceso que va desde tener un conocimiento rudimentario inicial, a seguir un proceso de entrenamiento muy específico, que pasa por la aclaración de objetivos concretos de trabajo, la puesta en práctica, la repetición incansable, y la recepción de feedback basado en el desempeño durante esas repeticiones y esa práctica.
Nadie esperaría ver alguien correr los 100 mts. planos en tiempo récord, o tocar una sinfonía de Clara Schumann al tercer intento en solitario.
Y, sin embargo, es lo que esperamos muchas veces cuando estamos escribiendo, o intentando hacerlo, ya sea en un doctorado, o en el post-doctorado. Imagino que puede tener que ver con que llevamos, en teoría, escribiendo dede pequeñ+s, o porque esperamos tener ya las habilidades suficientes al haber sido aceptad+s en un programa de doctorado, o en un proyecto post-doctoral.
Pero la escritura de la escuela, el instituto/colegio, no es la misma que la del grado, y ésta, no es la misma que la del máster, que la del doctorado, o la del post-doctorado. Si pudimos establecer una práctica sólida durante el instituto/colegio, puede que hayamos podido sobrevivir hasta el grado, incluso, hasta el máster. Pero ahí para su efecto, desde mi experiencia personal, y la de las personas que he acompañado a lo largo de los años.
El hecho es que ese acompañamiento es importante, y por eso te lanzo una pregunta, que también me lanzo a mi cada cierto tiempo:
¿Cuál es tu comunidad de apoyo?
bell hooks (2003), propone que en esto de enseñar, aprender, y ganar confianza, son importantes dos ingredientes: la comunidad y el amor, cuidando tanto lo individual, como lo que atañe al grupo. La comunidad es la manera de superar el miedo, la vergüenza, la competencia, y la sensación de inadecuación, de aprender a hacer cosas que antes no podíamos, de crear un espacio de agencia propio.
Puede ser una comunidad de apoyo:
- Para compartir el cotidiano de trabajo,
- Para entender los códigos no dichos abiertamente de la academia (reglas de funcionamiento, convenciones, expectativas)
- Para enriquecer nuestro conocimiento sobre teorías y métodos, y sobre lo que puede ser, de hecho, una aportación a nuestros campos de estudio,
- Para aprender a aclarar una propuesta personal que haga una contribución, a analizar información, y a dar el salto a una escritura efectiva que comunique de forma interesante y clara,
- Para tener apoyo a la toma de decisiones del proyecto,
- Para recibir retroalimentación a textos preliminares, es decir, a documentos de proceso (diferentes a “correcciones” que se hace a un documento final de resultado).
¿Se te ocurre algún papel más para una comunidad de práctica y científica?
Un punto importante que quiero remarcar en todo esto es que la necesidad de comunidad no entra en contradicción con la necesidad de reflexión y creación en solitario, o como se suele llamar, con “el trabajo autónomo”. Son dos caras de una misma moneda.
Hay personas que encuentran estos apoyos en sus director+s de tesis, colegas, y en sus instituciones, y si es tu caso, estoy muy feliz por ti. Así tendría que ser. De hecho, animo a l+s estudiantes a que escriban mails a sus responsables, pidiendo, como mínimo, un taller puntual sobre algunos de estos temas (aunque creo que un taller es lo mínimo, dado que dar información es solo un punto de partida para una practica que debe hacerse con apoyo).
Pero si no es así, es buena idea que crees la tuya, comenzando por tus contextos más próximos, aunque siempre está la posibilidad de que esa comunidad también ocurra “online”.
Con hooks (2000), recuerdo que en una comunidad no puede haber abusos de poder, y debe haber una buena confianza de base. Sólo puede haber una comunidad cuando hay respeto, curiosidad por conocer a l+, o al, otr+, y un sentido de la responsabilidad en todas las direcciones.
Si te sientes aislad+ de estos recursos de comunidad, o no sabrías por dónde comenzar, te invito a descargarte la guía en PDF que he preparado para ti, para que puedas tomar los primeros pasos.
También te invito a ponerte en contacto directamente conmigo, si necesitas apoyo ahora (echa un vistazo abajo del todo en la web).
Referencias:
Coyle, Daniel (2009). The talent code. Bantam.
hooks, bell (2003). Heart to heart: teaching with love. En: “Teaching community. A pedagogy of hope”. Routledge.
Ericsson, Anderson y Pool, Robert (2016). Peak: Secrets from the new science of expertise. Harcourt Publishing.