A veces la motivación no es suficiente, es verdad…

Una vez un catedrático de arquitectura que ha dirigido un montón de tesis, me dijo: “no se puede reemplazar el conocimiento necesario para hacer un doctorado por la motivación que se tenga”. Y esto me marcó. Más allá de que la forma de decirlo me recordó la dureza de ciertas afirmaciones de nuestros directores de tesis, que pueden en un punto quebrar nuestra confianza, había verdad en lo que decía.  

Sólo necesitas estar motivado. Falso: necesitas tener miedo y una fecha de entrega cercana.
Fuente: Dominio público de Internet.

Para poder resolver ciertos escollos de la tesis debemos tener una idea con un cierto fundamento, un nivel de madurez. Esto supone una etapa de exploración del campo de estudio, que implica muchas veces lectura, reflexión y escritura de notas previa importante. También es una etapa en la que puedes consultar o incluso entrevistar a especialistas en tu campo, que puede ser tu director/a de tesis, pero no necesariamente. 

¿Cuáles son estos los escollos? La aclaración de la pregunta de investigación y/o de hipótesis, la elección de la metodología en coherencia con el marco teórico, el aclarar los ejes alrededor de los cuales se concretará la revisión de la literatura que expondremos, y concretar el marco teórico. Todo lo que hace que la investigación sea un proceso creativo complejo, pero potencialmente muy satisfactorio.

Como comento en mis sesiones, esta lectura y reflexión y de escritura de notas va a ser mucho más eficaz si la hacemos cuidando continuamente que hay una dirección general (al menos muy al principio del trayecto doctoral), y unas preguntas que se quieren responder. Por un lado están las preguntas de investigación (provisionales y un tanto abstractas, en este punto). Pero hay otras preguntas “parciales”, “asociadas” con las que se lee y se piensa y se escriben notas, que no son necesariamente ya LAS preguntas de investigación, pero sí guían la exploración inicial, y yo aconsejo que se tengan muy en cuenta desde el principio.

Por ejemplo, antes de leer cualquier texto recomiendo tener preguntas concretas en mente, incluso escritas en un post-it: “Qué quiere decir X concepto para esta autora?”, “Cómo resolvió la recogida de datos teniendo en cuenta Y condición?”. Como se ve con esta última pregunta, también podemos tener en mente una pregunta metodológica mientras leemos.

En resumen, hay que pasar por un proceso inicial con ciertos momentos de estudio profundo, y esto suele coincidir con el primer año de doctorado en sistemas pensados para procesos de 3 años. 

¿Cuándo es buen momento para arrancar a escribir?

La respuesta es un rotundo lo antes posible. Después de haber hecho tu trabajo de campo en el caso de las ciencias sociales empíricas, con una recogida o construcción de datos -documentos, entrevistas, observaciones, estadísticas, etc.-, y con el objetivo de tu tesis en mente, puedes arrancar a escribir la tesis propiamente.

Pero, ¿cuándo se sabe lo suficiente para arrancar a escribir la tesis? Ahí está la dificultad. Esto de “saber lo suficiente”, o “estar preparado/a” no es una medida objetiva. Como es una sensación, una impresión, se suele dejar la decisión a nuestra brújula interna. Pero ya sabemos qué pasa: nunca se siente que se sabe o ha trabajado lo suficiente, y en consecuencia, no nos lanzamos. Desafortunadamente, en la etapa doctoral, es poco común que sintamos que hemos leído o sabemos lo suficiente para escribir con autoridad sobre algún tema, aunque sea nuestro tema. 

Leer, además, es una de nuestras actividades principales como investigadoras/es, pero es una forma muy peligrosa de procrastinación, y lo digo con todo el sentido del humor, porque, ¿quién no ha estado semanas, semanas, y semanas refugiado/a en un buen libro, leyendo como lo han hecho de bien otros? O peor, ¿descargando textos que nunca leeremos? El conocimiento es un pozo sin fondo, pero la lectura es un lugar muy confortable que nos puede colocar en un rol muy pasivo así estemos tomando notas y generando ideas. 

Todos los artículos que descargué y nunca leí.
Fuente: Dominio público de Internet.

Se debe entonces encontrar un fino equilibrio entre el aprender leyendo (o yendo a conferencias, o viendo videos de conferencias o clases magistrales) y discutiendo las ideas, y lanzarse con valentía a convertirse en autor o autora de una propuesta o de una contribución. 

Desde este punto de vista, una tesis es una mezcla entre dos roles aparentemente contradictorios: el de aprendiz y el de ser autor/a, enseñando a otros lo que se sabe. Esta contradicción diría que nunca se supera del todo en investigación, así que es buena idea aprender a lidiar esta contradicción. 

¿Por dónde arrancar? Hay muchos factores en juego para tomar esta decisión. Pero si tuviera que dar un consejo general, diría que es buena idea arrancar por escribir el propósito de la tesis, desarrollando (1) la problemática, y los campos de estudio en los que este propósito se inscriben. La “problemática” es eso que hace que nuestra investigación sea interesante o relevante para nosotros y para un campo de estudio. Es eso que expresa lo que no nos cuadra y debe ser estudiado desde nuestro punto de vista o desde el punto de vista de una teoría, o según autores de un campo concreto. A partir de ahí escribiría (2) una estructura provisional (lo que en inglés llaman outline, que es algo ligeramente diferente a un índice), y a partir de ahí haría un plan de redacción con fechas límites a corto plazo. 

En compañía es mejor

La práctica de tomar distancia con respecto al propio trabajo es fundamental para saber cuándo arrancar a escribir. Para esto, es muy útil el punto de vista de alguien externo que sepa lo suficiente sobre lo que estamos haciendo para que nos ayude a no perdernos en el detalle fino de las ideas e ir al grano. Y es también importante también contar con herramientas que te permitan superar los bloqueos de escritura más habituales (la procrastinación, la aprehensión a escribir, la impaciencia, el perfeccionismo y el buscar imponernos un sistema rígido de reglas para escribir). 

Los directores/as de tesis deben apoyar este proceso de saber “cómo vas” en el proceso de maduración de la idea y del objetivo de la investigación. Otros recursos como seminarios de investigación con tus pares son un plus muy interesante -e importante- para dar forma a una investigación y crear estructuras de apoyo. Si tienes acceso a este tipo de intercambio, mucho mejor. 

Por otro lado, mis grupos de Calla y Escribe son un excelente lugar donde lanzarte a escribir aunque no te sientas preparado/a para ello. Escribir tus ideas es una manera de aclarar tus ideas y de concretarlas. La valentía para sentarse a escribir es una mezcla de empoderamiento, de organización (de las ideas, de tu espacio de trabajo), y una cierta idea de hacia dónde vas (objetivo).

Durante las sesiones individuales y grupales yo contribuyo a esta toma de perspectiva de la globalidad del proyecto de tesis y de escritura, y te apoyo en la toma de decisiones, no desde el miedo a hacerlo mal, sino desde una valoración honesta hecha en un espacio de cuidado donde no hay competencia ni nada que demostrar. También verás como vas superando uno a uno los bloqueos que tienes para ponerte a escribir gracias a los métodos que propongo durante las sesiones. 

Te invito a ponerte en contacto si quieres escribir con una guía, acompañado/a, invirtiendo tu tiempo y energías en lo que te va a hacer avanzar realmente, venciendo la procrastinación, y logrando una relación incluso mejor con tu direcotr/a de tesis.

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