En estos días se nos pide hacer el esfuerzo de quedarnos en casa para frenar el ritmo de contagio del coronavirus. Desde el gobierno español se nos dice que son 15 días de cuarentena inicialmente, pero se considera que esto se puede alargar más.

Por esto, la situación que se nos presenta exige que nos preparemos y tomemos medidas que hagan sostenible nuestro confinamiento en casa, y que faciliten nuestros avances en lo que es importante o necesario para nosotras/os.

Sé que estos días estamos llenísimas/os de información sobre cómo hacer con esta nueva situación. Pero no quería dejar pasar la oportunidad para mostrate algunas de las cosas que he aprendido durante muchos años de trabajo independiente en casa. Escribo este post con la intención de darles unas claves, si es que en tanto que autónomos/as o investigadores/as no son ya especialistas en el tema.

Cuidar los tiempos

1. Una rutina de trabajo. No rompas con el flujo que te estaba funcionando antes de este parón. Me refiero a que sigas trabajado en horarios parecidos a los de antes, y que sigas con tu plan de trabajo (¡te deseo tener uno!). Sé que mantener una rutina intacta es imposible para las personas que trabajaban fuera de casa, y para las personas que tienen a otras a cargo y convivirán en estos días. Pero este es el tema. Les recomiendo que dentro de la medida de los posible, negocien espacios y tiempos para adaptarse a esta situación que no durará sólo 10 días más. Yo estoy en ello. 

2. Una regularidad en los horarios. A pesar de que si trabajas un día de 10 a 14h, y al siguiente día de 9h a 13h, y el siguiente de 15h a 19h, y así, equivale a trabajar 4 horas en total, no es lo mismo hacerlo con horarios caóticos que planificados, y ojalá en los mismos momentos de la semana. Que haya una regularidad es importante para no vivir esclava de tener que tomar nuevas decisiones todo el tiempo para algo tan simple como sentarte a trabajar. Por otro lado, continuar yéndose a dormir y levantarse todos los días a la misma hora es importante para evitar que en el corto plazo algo tan sencillo como levantarte, prepararte, y sentarte a trabajar se convierta en una tarea difícil de cumplir. 

3. Una rutina de ejercicio físico, una vez al día. Parece mucho, pero en realidad apenas compensará el ejercicio que hacías en tu vida normal. Yo me apunté a un reto de 30 días de ejercicio inspirado en el yoga y lo estoy haciendo con una amiga, cada una en su momento, pero nos contamos al final del día cómo nos fue (gracias por la recomendación, Ester!). Hay un mundo de opciones en internet. Y aunque se rían, vivo en un ático y estoy subiendo y bajando escaleras todos los días varias veces. Ah, y saltando a la cuerda en mi salón.

Separar el descanso del trabajo 

4. Dúchate y vístete.  Estar en pijama todo el día es una fantasía para cualquier persona que trabaja en una oficina o despacho fuera de casa. Pero cuando tu oficina es tu casa, la cosa cambia. 

5. Evita trabajar (siempre) en tu habitación. Vale, trabajar en cama puede ser una tentación. O puede que tengas instalado un escritorio en tu habitación. Pero si estamos hablando de prepararnos para 15 días o más de encierro, traslada tu estación de trabajo a otro espacio de casa. Si no tienes un despacho o estudio en donde vives y vives con otras personas, negocia con ellas ocupar el salón u otro espacio común por un par de horas al día al menos. 

6. Pon un límite a la jornada laboral. Hay que hacer como Pedro Picapiedra, así no hayas hecho todo lo que te habías propuesto. Agendarte una sesión de cine, cocinar, o quedar con alguien por Skype es una opción. 

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Un parón para reflexionar y planear

7. Piensa qué actividades son importantes/necesarias para ti o la gente que está a tu cargo. Ten en cuenta todos los aspectos de tu vida: trabajo, vida personal, social, familiar. Podrías coger una hoja de papel y colocarla en sentido horizontal. Luego, puedes rellenar cada columna en un ejercicio de auto-reflexión. Lo que es clave es poner estas actividades en el calendario que uses.

8. Haz un calendario ideal. Te propongo hacer el ejercicio de hacer un calendario ideal por escrito. Aunque muy seguramente no lo vas a cumplir a rajatabla siempre, sí que te va a dar una orientación de qué deberías estar haciendo en este momento. O sea que te lo puedes tomar como una brújula, más que como una obligación. Te lo puedes poner en un lugar visible enfrente de donde trabajes. Yo lo hice en el Google Calendar pero comprobé una vez más que lo que me sirve es tenerlo visible en un papel. Así que me lo imprimí, y me lo llevo en la agenda a donde vaya a trabajar. Yo a estas alturas ya lo tengo claro, sé que los lunes por la mañana debo dedicar mi tiempo a Mind Academia, por la tarde trabajo para la universidad, y sé que después del trabajo me toca yoga tal y tal día. Los contactos sociales -aun en estos días de distanciamiento social- me salen naturales, así que no los tengo que apuntar, pero si no es tu caso, hazlo. Pero me viene bien tener mi calendario ideal a la mano por si dudo, o me desoriento en un momento específico del día o de la semana y no sé qué debo hacer ahora.

Bloques para diferentes actividades, los mismos cada semana para minimizar la complejidad

Conexión y distanciamiento

9. No trabajes solo/sola. Siempre lo digo, e insisto ahora más que nunca. A parte de planear y organizarte, es la manera de no perderte en un mar de decisiones sobre qué hacer cuando trabajas en casa, si lavar la ropa o escribir ese mail, o cuándo es el mejor momento para concentrarse y tener tiempo de calidad para avanzar en las cosas que requieren nuestra atención total. Decir: “Después de la comida me voy a concentrar”, es un cruel engaño patrocinado por nuestra faceta más optimista. Pocas cosas son más frustrantes que un día que se acaba en el que no pudiste concentrarte más de media hora seguida. Además, te puede llevar al loop infernal de pensar que vas a compensar lo que no hiciste quedándote más tiempo sentada/o en tu silla. Nada más lejos de la verdad. Quedar online con alguien es muy efectivo para concentrarte en una tarea y acabarla.

En el sistema de trabajo que uso nos conectamos por internet todas las mañanas para arrancar con buen pie y concentradas el día. Uso la técnica Pomodoro, muy famosa entre las personas que trabajamos de forma autónoma, y preocupadas por dispersarnos lo menos posible, ser productivas, y acabar la jornada de trabajo con energía en el cuerpo. 

10. Desconectarse de Internet al menos una hora al día. Esto figura en nada más y nada menos que mis objetivos vitales de aquí a un año (lo tengo apuntado, como las que me siguen ya imaginan, en mi Bullet Journal). Llevo haciéndolo cada vez más regularmente desde hace dos meses, y estoy impresionada con el resultado. En estos días en los que estamos aprendiendo a manejar el encierro y la incertidumbre, y también la conexión o aislamiento de las personas que nos importan, es interesante hacer un ejercicio de desconexión diario. Por paz mental, para conectar con una misma. 

En mis sesiones individuales y en las grupales, en concreto los Calla y Escribe, cubro estas actividades de reflexión, planeación, trabajo acompañado para avanzar con un plan de acción claro y sin parones. Escríbeme a nadia@mindacademia.net y te cuento más.

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