Es muy usual que la forma en la que vemos las cosas nos de o nos quite un montón de energía.

Piensen en un situación en la que se sientan tristes o desmotivad@s. Alguien cercano les pregunta qué les pasa. Ustedes le cuentan cómo ven su situación, y de alguna manera, esta persona entiende lo que quieren decir, y les da un punto de vista nuevo sobre la situación. Da la casualidad que esta visión hace “click” con ustedes, y se ponen content@s de repente. A parte del hecho que se siente bien contar con un apoyo y sentirse bien rodead@ de personas a las cuales les importamos, la forma en que vemos las cosas nos puede debilitar o por el contrario, fortalecer.

Recuerdo las crisis que tuve en varios momentos clave de mi tesis doctoral. Éstas solían coincidir con momentos en los que consideraba no estaba avanzando o no tenía una idea clara de qué debía hacer. En una de esas crisis había entrado en un nudo difícil de desenredar en mi marco teórico, y sentía que nadie me podía ayudar. Mi pareja, que en este momento parecía mi coach académico, me ayudó a ver que sí que estaba avanzando y a crear un plan para desenredar el nudo de mi marco teórico. Aunque el trabajo estaba por hacer aún, esta nueva posibilidad me cambió la perspectiva por completo, y tuve ganas de seguir intentándolo.

El objetivo de este post es poner sobre la mesa dos de las razones por la cuales nos podemos estancar en nuestros proyectos, y pasar días y días procrastinando del latín procrastinare, diferir, aplazar y proponer una solución que combina la capacidad de la mente para generar respuestas a nivel cerebral (neuronal), y emocional, incluso a nivel de la energía corporal necesaria para sacar nuestros proyectos adelante. Es el tema de la conexión entre mente-cuerpo-emociones, uno de los que más me interesan, a parte de las metodologías de escritura y acompañamiento.

Las visualizaciones guiadas son una herramienta muy práctica que encara estos tres aspectos al tiempo, y que puede ayudar a superar estas horrorosas fases de estancamiento. Al final del post encontrarás un vídeo donde explico por qué funcionan estas visualizaciones, y podrás acceder a dos visualizaciones guiadas que creé yo.

La importancia de la confianza y del optimismo

Cuando estamos ilusionad@s por el trabajo que estamos haciendo, y tenemos una claridad del objetivo, no nos cuesta ponernos las pilas y trabajar. Pero puede pasar que de repente nos sintamos cansad@s, distraíd@s. No podemos avanzar, van pasando los días… ¡qué angustia! Nos estancamos, y comienza la duda sobre nosotr@s mism@s, comenzamos a preguntarnos por qué nos metimos en este berenjenal en primer lugar.

Foto por Kelly Sikkema

Esto funciona como un ciclo. Siempre habrá altos y bajos. Por lo general, estos momentos de estancamiento vienen cuando nos enfrentamos a algún nudo que tenemos que desenredar pero no sabemos cómo, ya sea porque se trata de una habilidad que no tenemos actualmente, o porque no tenemos claro el procedimiento a seguir, o porque requiere una solución creativa a algo que no existe y tenemos que inventar (lo que es típico de los trabajos creativos, y fue lo que me pasó con mi marco teórico). ¡O todas las anteriores!

En mis sesiones de trabajo una parte importante se la dedicamos a lo que se podría llamar la “gestión de proyecto”, a la gestión del tiempo, a la planificación. Pero cuando tenemos claro lo que en teoría debemos hacer, y no lo hacemos, hay que ir a buscar las respuestas en otro lugar.

Yo propongo ir a buscarlas en esta conexión entre mente-cuerpo-emociones-acción. El trabajo de concretar proyectos personales tesis, libros, artículos, lo que sea tiene un fuerte componente emocional y mental, que trabajo también en las sesiones, pero que aconsejo trabajar también fuera de las sesiones. Como una práctica contínua.

Dos de los motivos que pueden tener que ver son la falta de confianza en uno mismo y la falta de confianza en el futuro. Lo que nos imaginamos sobre nosotr@s mism@s y sobre el futuro, tiene un impacto en nuestras capacidades de superar cosas complicadas en el presente.

El campo que estudia la procrastinación lo tiene muy claro. Es un campo de estudio vasto, y aquí diré únicamente que se ha descubierto que no procrastinamos por perezosos sino por básicamente dos componentes: uno cerebral, por llamarlo de alguna manera, y otro emocional. El cerebro nos pide que hagamos lo que nos va a dar confort en el presente, olvidando el sufrimiento que puede venir en el futuro como consecuencia de estas decisiones. Por otro lado, cuando el futuro parece poco atractivo o nos da miedo (así sea el futuro inmediato), es apenas natural ver por qué nos resistimos ir allá.

En el caso de la escritura, nos puede bloquear, por ejemplo, el miedo a lo que vaya a pasar después de la tesis, o simplemente, lo que suele ocurrir cada vez que cerramos alguna de sus partes. Puede ser miedo a lo que vaya a pasar justo después de acabar, que es mostrárselo a tu directora de tesis o tener que re-leer lo que escribiste, bajo el riesgo de que te parezca terrible tu propio trabajo. Ahí juega mucho el miedo a que no sea suficiente el esfuerzo que hemos invertido, y que no seamos suficentes nosotr@s, el clásico y generalizado “síndrome” del/la impostor/a, mezclado con una posible tendencia al perfeccionismo.

En el video al que podéis acceder más abajo explicaré un poco más qué son las visualizaciones guiadas, por qué funcionan, lo que necesitas hacer si quieres crear unas para ti mism@, y propongo dos visualizaciones: una para la mañana antes de comenzar la jornada de trabajo, y otra para la noche, antes de ir a dormir.

Aunque estoy convencida de que es importante trabajar por mejorar las condiciones externas que puedan estar minando nuestro bienestar, como las condiciones materiales en las que estamos trabajando tener un ingreso digno, tiempo para dedicarle a nuestro proyecto, tiempo para descansar, que el ambiente de trabajo en el que estamos sea un aliado, podemos también, y es la técnica que les propongo, cultivar nuestra fuerza interna para superar obstáculos.

Foto por Cristina Gottardi.

Estos momentos de crisis vendrán y son, sinceramente, normales. No se trata de esperar a que algo externo o ajeno cambie para que nosotr@s “cambiemos” o “mejoremos”, sino que es nuestra forma de entender la que cambia primero para que algo afuera de nosotr@s cambie. En este caso y por ejemplo, estamos cambiando la manera en la que enfrentamos los retos que se nos aparecen. En vez de ahogarnos, crearemos el contexto para que podamos inventar soluciones creativas, confiando más en el proceso.

Espero que esta herramienta les sirva y les traiga claridad, tranquilidad, bienestar, y también mucha fuerza y energía para seguir adelante.

Pincha aquí para acceder a las dos visualizaciones guiadas.

En la Clínica de Proyectos te puedo ayudar a aclarar el camino a seguir y a establecer una estrategia, con técnicas enfocadas y el acompañamiento necesario para aprender las habilidades que necesites para acabar lo que comenzaste.

Nota importante: Dada la alta prevalencia de problemas de salud mental entre estudiantes, investigador@s, y, sospecho, autónom@s, si piensas/sientes que estás teniendo problemas serios en este sentido (por niveles incontrolables de estrés, ansiedad, tristeza o negatividad continua), no dudes en contactar a un/a terapeuta especialista en estos temas ahora mismo.

Si te interesa ahondar más en el tema de las visualizaciones y su efectividad en cambiar estados mentales, puedes ver:

John R. Paddock , Sophia Terranova , Mark Noel , Herbert W. Eber , Charles Manning & Elizabeth F. Loftus (1999) Imagination Inflation and the Perils of Guided Visualization, The Journal of Psychology, 133:6, 581-595, DOI: 10.1080/00223989909599764

Este artículo científico habla del poder que tiene la visualización, en el marco de la psicoterapia, para hacer a los pacientes que sometieron a un ensayo re-interpretar hechos pasados, haciéndoles creer incluso en hechos negativos que nunca ocurrieron.

Hanson, Rick (2013). Hardwiring happiness. The new brain science of contentement, calm and confidence. New York: Harmony Books.

Este libro divulgativo propone una herramienta práctica que aplica la investigación en ciencias neurocognitivas para cambiar la “programación natural” del cerebro de amplificar lo negativo y minimizar lo positivo, y conseguir así conexiones neuronales, estados mentales, corporales, y emocionales que apoyen la superación de los obstáculos que inevitablemente vienen.

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