Es un espacio “sagrado de reflexión y pluma” para respetar el compromiso conmigo misma de dedicarme un tiempo para reflexionar y escribir, por encima del asalto cotidiano de las tareas urgentes que me “comen” el tiempo. He aprendido método. Me ha servido mucho la escritura rápida  para ayudarme a entrar en contacto con esa “zona de descubrimiento” donde emergen cosas nuevas. Retomar la buena costumbre de fijar objetivos, a corto plazo y también medio plazo y a la vez a ser flexible conmigo misma para poder cambiar y tomar nuevas decisiones. Me ha ayudado a avanzar cuando hemos parado y compartido un poco cómo vamos en el grupo. Creo que una parada reflexiva es buena para todo el mundo. Se lo recomendaría a quienes siento que es esto lo que más están necesitando y no lo saben, o creen que solos/as pueden hacerlo igual.